La idea es sencilla: que reportar sea fácil, que quede claro quién debe responder y que, al final, exista un registro de lo ocurrido. El resto lo hace REPPA por dentro.
Quien encuentra un daño lo reporta desde su teléfono, en menos de un minuto. Sin instalar nada y directamente desde su cuenta REPPA.
La solicitud entra al circuito de gestión con un responsable y un plazo definidos. Nunca queda sin seguimiento ni sin saber quién debe responder.
Quien ejecuta registra el avance y la evidencia desde su propio acceso. Quien reportó puede consultar el estado sin tener que preguntar.
El cierre queda registrado con su resultado, y quien recibió el servicio puede calificar la atención. Así se construye un historial de la gestión y del desempeño de quienes intervienen.
Ese fue el punto de partida del diseño. Por eso reportar no exige descargar una aplicación ni saber a quién acudir: basta con entrar a REPPA desde el teléfono que la persona ya tiene en la mano.
Cuando esa barrera desaparece, empieza a llegar todo lo que antes se quedaba en un comentario de pasillo. Y ahí es donde la información se vuelve útil.
Donde hay personas usando espacios todos los días, surgen necesidades que alguien tiene que gestionar. REPPA permite administrar varios inmuebles bajo una misma gestión, manteniendo la información de cada uno en su propio contexto.
Muéstranos cómo gestionas hoy y te enseñamos cómo podría verse esa operación en REPPA.